El AMOR EN LA FAMILIA

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Por: Nora Oropeza

Los padres tenemos la obligación de expresarles amor, cariño, afecto y muestras de amabilidad a nuestros hijos, de esta forma, ellos se enseñarán a expresar sus sentimientos, y no convertirse en seres fríos y duros.

El amor siempre debe expresarse, con una sonrisa, una caricia, un detalle, existen miles de formas para expresar amor y más, cuando hay que hacerlo y demostrarlo a los hijos.

Motivarlos en cualquier momento de su vida, hacerlos sentir  queridos, sentirnos orgullosos y empujarlos al éxito y a la felicidad; son grades expresiones de amor que los padres deben dar en su hogar. Los hijos crecerán con gran seguridad, con una mentalidad positiva y con la gran fuerza de luchar por sus objetivos.

Alentar a los hijos para atreverse hacer sus cosas y correr riesgos, es un apoyo incondicional lleno de amor. Tal vez, cuando ellos están pequeños no puedan entender tantas expresiones de amor que se les da en casa, pero cuando crecen, los frutos de todo ese amor se verá multiplicado, porque es ahí donde viene el reconocimiento a los padres amorosos, un reconocimiento que se mostrará con ternura, con amor, con respeto con integración a las nuevas familias que ellos empiecen a formar.

Tal vez para muchos esto puede sonar ridículo y cursi, pero siempre es importante ponerse en el lugar de los pequeños, ellos solo quieren ser aceptados pero con amor, ellos solo necesitan una pequeña pauta para poder dar rienda suelta a sus pequeñas, pero al mismo tiempo, grandiosas manifestaciones de amor. Lo más importante para ellos son sus grandes héroes, sus padres. Son con quienes se sienten seguros y saben que nunca los van a dejar, sin saberlo desde el primer momento convierten a los padres en sus cómplices y sus mejores amigos. No defraudemos ese lazo que ellos han creado, reforcemos cada hilo de unión con nuestros hijos y la mejor manera de hacerlo es demostrándoles amor y que son lo más importante y muy, muy queridos.

En una familia rodeada de amor, donde los padres e hijos se aman, se traduce en una unión familiar de por vida, estarán siempre unidos.

Este sentimiento tan especial puede ser manifestado de muchas formas, lo importante es expresar todo lo que se siente, no quedarse callado ni reprimir los impulsos de afecto que se sienten por los demás.

Todo el mundo debería adoptar como práctica el amor y repartirlo entre todos los individuos, si no sentimos amor, nos convertirnos en personas solitarias y reprimidas y sufren por dentro, por sentir que no encajamos en un mundo donde los más bello es expresar los sentimientos positivos que dan mucha felicidad, como es el amor.

Si enseñamos a nuestros hijos amar, podrán ayudar a mucha gente a no sentirse solo y a hacerlo sentir querido e importante en situaciones difíciles por las que esté pasando. El amor debemos contagiarlo y extenderlo a todas las esferas en las que nos desenvolvemos.

Una parte importante de este sentimiento tan noble, es ponerse en el lugar de los demás, dándole la importancia a lo que sienten, por un momento tratar de entender lo que  les hace sentir mal. Esta demostración hará entender más a las personas y muchas veces, refuerzan la relación que existe entre ambas. Porque aceptar al otro como es, es simplemente amarlo.

El amor que se tiene en casa, podemos repartirlo para otros, aunque ellos sean desconocidos, podemos compartir un poco de comida, un poco de nuestro tiempo para escuchar a alguien o dar atención a quien pida algo de ayuda, como un consejo o una orientación. Debemos siempre esforzarnos por tratar muy bien a los demás, del mismo modo que a nosotros nos gustaría que nos trataran.

No pongamos como pretexto el trabajo y nuestras actividades diarias para no expresar amor. Un momento de conversación, de atención o escuchar a nuestros hijos es una muestra de afecto, tenemos que hacernos el propósito de  tener la mejor relación con nuestra familia. Si nosotros entregamos totalmente este sentimiento, nuestros hijos aprenderán a desarrollar sus propias muestras de afecto y sus sentimientos hacia los demás, día a día, irá creciendo su capacidad de amar. La capacidad de amar del ser humano es el resultado de las muestras de afecto que recibe en el hogar.

Una buena convivencia, se basa en el respeto y el amor que se siente por los demás.

Desarrollemos nuestro propio modelo para demostrar el amor a nuestros hijos y a la pareja, hagamos de él, una diferencia y seamos el ejemplo de muchas familias que admiren el amor con el que vive nuestra familia.

Referencia: http://www.primerofamilia.com

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